Como la vez anterior, se dejó acariciar con total pasividad y escuchó callada, fingiendo una exagerada atención o como si no oyera nada y pensara en otra cosa, las palabras intensas, atropelladas, que yo le decía al oído o a la boca mientras pugnaba por separarle los labios.
Hazme venir, primero- me susurró, con un tonito que escondía una orden- Con tu boca. Después, será más fácil que entres. No te vayas a venir todavía. Me gusta sentirme irrigada... Estuve largo rato con mis labios aplastados contra su sexo fruncido, sintiendo que los bellos de su pubis me cosquilleaban la nariz, lamiendo con avidez, con ternura, su clítoris pequeñito, hasta que la sentí moverse excitada, y terminar con un temblor de su bajo vientre y sus piernas... —Te vienes muy rápido —me riñó la señora Arnoux, jalándome los cabellos—. Tienes que aprender a demorarte, si quieres hacerme gozar.
Seguí leyendo…
Y, sin más, con la misma naturalidad con que hubiera encendido un cigarrillo, abrió las piernas y se tendió de espaldas, con un brazo sobre los ojos, en esa inmovilidad total, de concentración profunda en que, olvidándose de mí y del mundo circundante, acostumbraba sumirse a esperar su placer. Tardaba siempre mucho en excitarse y terminar, pero esa noche tardó todavía más que de costumbre, y, dos o tres veces, con la lengua acalambrada, debí parar unos instantes de besarla y sorberla. Cada vez, su mano me amonestaba, tirándome de los cabellos o pellizcándome la espalda. Al fin, la sentí moverse y oí ese ronroneo suavecito que parecía subirle a la boca desde el vientre, y sentí el encogimiento de sus miembros y su largo suspiro complacido…
Ensimismada en la lectura sigo…
qué delicioso y excitante era sentirla ronroneando, meciéndose, sumida en el vértigo del deseo…
(Travesuras de la niña mala -Mario Vargas llosa)
Y me pregunto mientras sujeto el libro en mis manos ¿Qué despierta el deseo verdaderamente? ¿Es excitante sentirse pisoteado, usado? ¿Despierta el placer el egoísmo y la pasividad de la persona con la que se supone que se comparte el momento?
Parece que él, en su papel de niño bueno, así lo confirma. Parece que aprendió a gozar de lo que le exigía una mujer aparentemente frágil y delicada.
Él, enamorado incondicional a través de los años y ella, ingrata recluída en si misma, ambos disfrutan de sus encuentros.
Vuelvo a la lectura, cruzo mis piernas en un pequeño roce que nota el fluir de la sangre, sujeto de nuevo el libro entre mis ahora acaloradas manos… y fijo la mirada en la página abierta, mi mente sigue en un mar de preguntas y en un laberinto de situaciones… sentimientos encontrados, siluetas excitantes, senos plenos, pezones erectos por el deseo, que, envueltos en la promiscuidad del instante, arrastran largos gemidos hasta quedar sin aliento, dejando a un lado los desplantes constantes y la dureza de su esencia para vibrar y estremecerse...
La vida es una obra de teatro que no permite ensayos... Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida... ...antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.
¡Hey, hey, sonríe! más no te escondas detrás de esa sonrisa...
Muestra aquello que eres, sin miedo. Existen personas que sueñan con tu sonrisa, así como yo. ¡Vive! ¡Intenta!
La vida no pasa de una tentativa.
¡Ama!
Ama por encima de todo, ama a todo y a todos. No cierres los ojos a la suciedad del mundo, no ignores el hambre!
Olvida la bomba, pero antes haz algo para combatirla, aunque no te sientas capaz.
¡Busca! Busca lo que hay de bueno en todo y todos. No hagas de los defectos una distancia, y si, una aproximación.
¡Acepta! La vida, las personas, haz de ellas tu razón de vivir.
¡Entiende! Entiende a las personas que piensan diferente a ti, no las repruebes.
¡Eh! Mira... Mira a tu espalda, cuantos amigos... ¿Ya hiciste a alguien feliz hoy? ¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?
¡Eh! No corras... ¿Para que tanta prisa? Corre apenas dentro tuyo.
¡Sueña! Pero no perjudiques a nadie y no transformes tu sueño en fuga.
¡Cree! ¡Espera! Siempre habrá una salida, siempre brillará una estrella.
¡Llora! ¡Lucha! Haz aquello que te gusta, siente lo que hay dentro de ti.
Oye... Escucha lo que las otras personas tienen que decir, es importante.
Sube...
Haz de los obstáculos escalones para aquello que quieres alcanzar. Mas no te olvides de aquellos que no consiguieron subir en la escalera de la vida.
¡Descubre! Descubre aquello que es bueno dentro tuyo. Procura por encima de todo ser gente, yo también voy a intentar.
¡Hey! Tú... ahora ve en paz. Yo preciso decirte que... TE ADORO, simplemente porque existes.
Decía García Márquez que todos tenemos tres vidas “la pública, la privada y la secreta”, la buena para escribir es la secreta es la secreta, ya que es en la que más cuentan los que escriben según él.
Cuando escribimos siempre hay algo de nosotros en la tinta que impregna cada papel usado, pero ¿nos mostramos tal cómo somos o jugamos con las letras amontonándolas reglón tras reglón contando lo que no sientes, siendo lo que no eres, ocultando el lado oscuro para dejar ver solo el bueno? ¿Quizás buscamos la perfección que no tenemos en las páginas inertes que no juzgan, ni opinan? ¿Tenemos tantas vidas como para inventar una nueva hecha a medida?
¡Es todo tan simple, y al mismo tiempo, tan complicado! Simple, porque basta con cambiar de actitud. No voy a buscar más la felicidad. A partir de ahora soy indepentiente, veo la vida con mis propios ojos, y no con los de los demás. Voy a buscar la aventura de estar viva.
Y complicado: ¿por qué no voy a buscar la felicidad si la gente me ha enseñado que es el único objetivo que merece la pena? ¿Por qué me voy a arriesgar a tomar un camino que otros no se arriesgaron a tomar?
Después de todo, ¿qué es la felicidad?
Amor, responden. Pero el amor no da, y nunca ha dado felicidad. Todo lo contrario, siempre es una angustia, un campo de batalla, muchas noches en vela, preguntándonos si estamos haciendo lo correcto. El verdadero amor está hecho de éxtasis y agonía.
Paz, entonces. ¿Paz? Si miramos a la Madre, ella nunca está en paz. El invierno lucha con el verano, el sol y la luna nunca se ven, el tigre persigue al hombre, que tiene miedo del perro, que persigue al gato, que persigue al ratón, que asusta al hombre.
El dinero da la felicidad. Muy bien: entonces todas las personas que tienen dinero suficiente para vivir con altísimo tren de vida podrían dejar de trabajar. Pero siguen más nerviosas que antes, como si temieran perderlo todo. El dinero da más dinero, eso es verdad. La pobreza puede provocar la infelicidad, pero al contrario no es cierto.
He buscado la felicidad durante mucho tiempo de mi vida; ahora lo que quiero es alegría. La alegría es como el sexo: empieza y acaba. Yo quiero placer. Quiero estar contenta, ¿pero felicidad? Ya no caigo en esa trampa.
Si me quieres, quiéreme entera, no por zonas de luz o sombra... si me quieres, quiéreme negra y blanca. Y gris, y verde, y rubia, quiéreme día, quiéreme noche... ¡Y madrugada en la ventana abierta! si me quieres, no me recortes: ¡quiéreme toda.... o no me quieras!
Quiero que me oigas sin juzgadme, Quiero que opines sin aconsejarme, Quiero que confíes en mi sin exigirme, Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí, Quiero que me cuides sin anularme, Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mi, Quiero que me abraces sin asfixiarme, Quiero que me animes sin empujarme, Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí, Quiero que me protejas sin mentiras, Quiero que te acerques sin invadirme, Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgustan, Que las aceptes y no pretendas cambiarlas, Quiero que sepas...que hoy puedes contar conmigo....
Sin condiciones
Jorge Bucay (Cartas para claudia)
En este momento lo único que quisiera es abrazarte, sostenerte, aminarte.. Quiero que sepas que puedes contar conmigo. No hoy, siempre.
"La adeversidad es semejante a un vendaval. Se lleva de nosotros todo, salvo aquello que no se puede arrancar, de modo que cuando pasa nos vemos como realmente somos y no como nos habría gustado ser".
Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas
defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas de la retórica y los paros cardiacos de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza defenderla del óxido y de la roña de la famosa pátina del tiempo del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría
Yo pronuncio tu nombre en las noches oscuras cuando vienen los astros a beber en la luna y duermen los ramajes de las frondas ocultas. y yo me siento hueco de pasión y de música. loco reloj que canta muertas horas antiguas.
Yo pronuncio tu nombre en esta noche oscura, y tu nombre me suena más lejano que nunca. más lejano que todas las estrellas y más doliente que la mansa lluvia.
¿Te querré como entonces alguna vez? ¿Qué culpa tiene mi corazón? si la niebla se esfuma, ¿Qué otra pasión me espera? ¿Será tranquila y pura? ¡¡Si mis dedos pudieran deshojar la luna!!
La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía Un pedazo de luna en el bolsillo es el mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama, y para alejar a los médicos y las clínicas. Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido, y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir. Pon una hoja tierna de la luna debajo de tu almohada y mirarás lo que quieras ver. Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues, y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados. Para los condenados a muerte y para los condenados a vida no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas.